A veces...

A veces, quisiera embriagarme cada instante, cada segundo, para posponer la resaca de vivir hasta que la muerte me la cure.
Más veces de las que quisiera, este deseo despierta dentro de mí, como si ya fuera un huésped omnipresente, alojado en la habitación más promiscua del hotel de paso de la memoria...

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